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martes, 10 de noviembre de 2015

Un principio para educar radica en formar el corazón.

En los últimos años los procesos de globalización parecen envolver a la familia en una avalancha sin fin de preocupaciones y retos por sobrevivir económicamente que paulatinamente le han arrebatado esos espacios de convivencia y diálogo en que los hijos aprenden de los padres como ser auténticos seres humanos.


  
Y es que resulta increíble que en una sociedad en la que los medios de comunicación parecieran ofrecer a los padres la posibilidad de estar más cerca de sus hijos, en realidad hay niños y jóvenes que poco dialogan con sus padres por falta de tiempo o porque se ha perdido la capacidad de comunicarse cara a cara debido al manejo desmedido de las redes sociales y la mensajería de los teléfonos celulares. ¿Cómo pueden los hijos aprender a manejar sus sentimientos si ya no hay tiempo o necesidad de manifestar los sentimientos, de compartir los pensamientos y las metas, de escuchar el consejo de los mejores psicólogos que les han sido otorgados: sus padres?
Es preciso caer en la cuenta de la importancia de los tiempos de calidad para formar el corazón de los hijos, no se trata de programas sofisticados, sino de asumir la realidad cotidiana de manera nueva, con clara conciencia de que los pequeños detalles se convierten en fuertes cimientos que forjan la personalidad de los hijos, se pueden tomar en cuenta algunas sugerencias:
  1. Una vida con un cierto orden que favorezca el descanso, la convivencia, el estudio y el trabajo; todo en su momento y realizado en paz, con estructuras de horario que prevean y que sean flexibles cuando ello favorezca el bienestar familiar. Una familia con una sana organización del tiempo puede vivir con menos estrés y formar el corazón de los hijos en la paz.
  2. Momentos de diálogo entre los padres en los que se tomen los acuerdos sobre la formación de los hijos y cuando sea necesario se sostengan con firmeza y paz ante ellos.
  3. Espacios para escuchar a los hijos, comprender sus inquietudes y orientar sus criterios y ante todo manifestarles el inmenso amor que les tienen y que anima su esfuerzo por formarlos.
  4. Ante el conflicto saber crear tiempos de enfriamiento para tener la posibilidad de conocer la realidad, analizarla, tomar decisiones adecuadas y llevarlas a cabo en la búsqueda de la solución del problema.
  5. Tomar muy en serio los problemas de los hijos, ayudarlos a redimensionarlos y encauzarlos para asumirlos sin caer en la tentación de resolverles porque ello los formaría con un corazón débil.
  6. Hay otras miles de formas de formar el corazón, es preciso empezar  por algo, lo que sea es válido menos quedarse inmóvil y esperar que los hijos y el mundo sigan siendo llevados por la marea vertiginosa de los cambios sociales sin asumir la propia responsabilidad de ser actores de la ansiada transformación social hacia la paz.
Y si de buscar un modelo para formar el corazón se trata, es menester volver los ojos al Hombre - Dios que en su Corazón Misericordioso provee Vida Eterna para los hombres y mujeres de todos los tiempos; hay que volver la mirada a Jesús y aprender de sus sentimientos.

martes, 3 de noviembre de 2015

Dignificar el futuro de los hijos desde la educación.




"Los jóvenes mexicanos se encuentran en una encrucijada. Por un lado, desean acceder a la educación media y media-superior; por el otro, tienen que aportar recursos a sus hogares o, a menudo, tienen que mantenerse por su cuenta.

Merecen –desde nuestra perspectiva– particular atención. Pues casi siete millones de jóvenes entre 15 y 29 años de edad, no están atendidos por las instituciones educativas y tampoco se les ofrecen oportunidades de trabajo formal, por lo que los encontramos muchas veces dentro de actividades productivas no reguladas o en la ociosidad total" No. 10 del documento Educar para una Nueva Sociedad

Las palabras del documento evocan la realidad de muchos niños y jóvenes de la sociedad mexicana que, atrapada en la pobreza extrema, no cuenta con los recursos para enviar a los hijos a la escuela o la emergente necesidad de llevar el pan a casa los obliga a involucrarlos en el trabajo desde temprana edad. Por otra parte quienes tienen la posibilidad de asistir a una escuela tienen que afrontar las deficiencias emanadas de la situación del Magisterio  mexicano que, en su mayoría, parece estar más preocupado por solucionar su situación laboral que por elevar la calidad de la educación que imparte a las nuevas generaciones.
 
El panorama anterior parece acabar con toda esperanza, sin embargo recordemos que es importante el esfuerzo que cada familia realice por formar a sus hijos, por participar activamente en las actividades escolares que promuevan que sus hijos y profesores se empeñen por hacer de la educación un instrumento de liberación, aún existen excelentes maestros y otros con el deseo de serlo...



Es preciso acercarse a:
"organizaciones que inspiradas en el cristianismo promueven la dignidad de la persona en el ámbito empresarial, campesino e indígena; en el ámbito de la promoción de las mujeres, los maestros, y el compromiso cívico-político; y, en la defensa de derechos humanos en general, del derecho a la vida en particular, del medio ambiente y de nuestras tradiciones y culturas." Del encuentro con Jesucristo, n. 388.
 
Ante este panorama los padres han de tomar conciencia de su función como primeros educadores y del impacto de su ejemplo de vida en los hijos, es preciso promover la educación desde la casa con espacios de lectura, de esparcimiento con contenido cultural, de visitas a centros de cultura públicos, de compartir buenos documentales de televisión o revistas y sobretodo de promover la vivencia de los valores humanos. No dejemos todo a un sistema educativo que parece no encontrarse a sí mismo y que desde la perspectiva de muchos sólo se mueve espiral sin principio ni fin en búsqueda de su propio sentido.

 
 

domingo, 1 de noviembre de 2015

La Familia signo de vida, luz de esperanza para reconstruir la paz.

La familia como primera comunidad en que el ser humano se desarrolla, se constituye en el lugar privilegiado para trasmitir la vida, no solo biológica, sino esencialmente la que trasciende y que emerge de las necesidades psicológicas satisfechas a su debido tiempo y del aprendizaje de las virtudes y valores  experimentados en las emociones y testimonio de otros seres humanos dentro de la interrelación del grupo familiar.

A esta realidad la familia habría de cuestionar sus actitudes y jerarquía de valores:
  1. ¿Nos ocupamos con tiempos de calidad de cada uno de los miembros de la familia, conocemos sus necesidades afectivas y las atendemos prudentemente?
  2. ¿Consideramos que el temperamento de los hijos es moldeable, somos conscientes del impacto que tienen nuestras actitudes en ese proceso?
  3. ¿En los momentos de conflicto: los adultos discuten frente a los menores, saben crear espacios de enfriamiento para analizar lo acontecido o se toman decisiones guiados por el impulso de resolver pronto?
  4. ¿Cuando la familia pierde la paz se busca el consejo de alguien externo, o se vuelve una y otra vez a analizar el problema sólo desde la perspectiva de los que sufren el problema?
  5. ¿Se considera como pérdida de tiempo el diálogo porque hay que ir a trabajar o los adultos están  cansados y les urge descansar dejando de lado lo que ocurre con los hijos?
Dar respuesta a estas interrogantes puede ser un primer diagnóstico de cuán necesitada está una familia de reorientar su brújula para ser signo de luz para sus miembros y, ser el primer paso para caer en la cuenta de las heridas que deben sanar para iniciar el proceso de reconstrucción de la paz.


martes, 27 de octubre de 2015

Presentación del Documento Educar para una Nueva Sociedad

Una instancia preocupada por dar respuesta a la necesidad de paz que experimenta México, es sin duda la Conferencia del Episcopado Mexicano, quien años atrás publicó un documento en que además de analizar la situación del país, lanza una propuesta para todas las instituciones involucradas en la tarea educativa.

Es importante que los padres e familia conozcan y reflexionen este material para tener un panorama de la realidad en que se desarrolla la vida familiar y los retos que enfrenta al formar a los hijos.
 
 a continuación se comparte un video en que se presenta el primer capítulo del documento.




Link para leer el documento. http://cnep.org.mx/docs/documentos%20eclesiasticos/EPUNANS.pdf

lunes, 26 de octubre de 2015

La familia, espacio privilegiado para educar en la paz.

En fechas  recientes diferentes instancias, públicas y privadas, han dialogado sobre el papel de la familia en la construcción de la paz social, que hombres y mujeres de todos los contextos y condiciones tanto anhelan, y que pareciera estar lejos de ser experimentada.
Ante los brotes de violencia que el ser humano experimenta en su entorno próximo y en el contexto global pareciera imposible mantener viva la esperanza de volver a vivir en una sociedad donde la justicia y la verdad se constituyan en el cimiento de una convivencia armónica que posibilite la plenitud de la persona y su felicidad.
La búsqueda de soluciones pareciera estar fuera del alcance  del ser humano, sin embargo, si se vuelve la mirada a la primera célula social que representa cada familia, brota una nueva esperanza; si ahí florece la vida en todas sus formas: biológica, psicológica, social, espiritual... entonces, ahí puede engendrarse la paz.
 
Familias Educando para la Paz se propone ser una comunidad de aprendizaje donde los padres de familia se encuentren y en el que se publiquen materiales que permitan acrecentar entre ellos la esperanza de reconstruir la paz desde la experiencia del hogar; desde un esfuerzo intencionado por formar a los hijos en actitudes de perdón y reconciliación y desde la clara conciencia de que toda acción repercute en la globalidad.