En los últimos años los procesos de globalización parecen envolver a la familia en una avalancha sin fin de preocupaciones y retos por sobrevivir económicamente que paulatinamente le han arrebatado esos espacios de convivencia y diálogo en que los hijos aprenden de los padres como ser auténticos seres humanos.
Y es que resulta increíble que en una sociedad en la que los medios de comunicación parecieran ofrecer a los padres la posibilidad de estar más cerca de sus hijos, en realidad hay niños y jóvenes que poco dialogan con sus padres por falta de tiempo o porque se ha perdido la capacidad de comunicarse cara a cara debido al manejo desmedido de las redes sociales y la mensajería de los teléfonos celulares. ¿Cómo pueden los hijos aprender a manejar sus sentimientos si ya no hay tiempo o necesidad de manifestar los sentimientos, de compartir los pensamientos y las metas, de escuchar el consejo de los mejores psicólogos que les han sido otorgados: sus padres?
Es preciso caer en la cuenta de la importancia de los tiempos de calidad para formar el corazón de los hijos, no se trata de programas sofisticados, sino de asumir la realidad cotidiana de manera nueva, con clara conciencia de que los pequeños detalles se convierten en fuertes cimientos que forjan la personalidad de los hijos, se pueden tomar en cuenta algunas sugerencias:- Una vida con un cierto orden que favorezca el descanso, la convivencia, el estudio y el trabajo; todo en su momento y realizado en paz, con estructuras de horario que prevean y que sean flexibles cuando ello favorezca el bienestar familiar. Una familia con una sana organización del tiempo puede vivir con menos estrés y formar el corazón de los hijos en la paz.
- Momentos de diálogo entre los padres en los que se tomen los acuerdos sobre la formación de los hijos y cuando sea necesario se sostengan con firmeza y paz ante ellos.
- Espacios para escuchar a los hijos, comprender sus inquietudes y orientar sus criterios y ante todo manifestarles el inmenso amor que les tienen y que anima su esfuerzo por formarlos.
- Ante el conflicto saber crear tiempos de enfriamiento para tener la posibilidad de conocer la realidad, analizarla, tomar decisiones adecuadas y llevarlas a cabo en la búsqueda de la solución del problema.
- Hay otras miles de formas de formar el corazón, es preciso empezar por algo, lo que sea es válido menos quedarse inmóvil y esperar que los hijos y el mundo sigan siendo llevados por la marea vertiginosa de los cambios sociales sin asumir la propia responsabilidad de ser actores de la ansiada transformación social hacia la paz.
Y si de buscar un modelo para formar el corazón se trata, es menester volver los ojos al Hombre - Dios que en su Corazón Misericordioso provee Vida Eterna para los hombres y mujeres de todos los tiempos; hay que volver la mirada a Jesús y aprender de sus sentimientos.


